El lobo Linux y la caperucita privativa – I parte Julio 19, 2008
Posted by leogg in FOSS, Linux, The Real Life, planeta, planeta-sl.6 comments
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
- Proverbio chino.
Los que estamos involucrados en la comunidad de Software Libre, promoviendo el derecho a la libertad del conocimiento y el acceso irrestricto a la información, siempre estamos expuestos a críticas.
A la mayoría no le gustan las críticas. A mí me encantan. Las críticas me confirman que estamos haciendo las cosas bien. Que a pesar de ser minoría, tenemos el poder de promover el debate, de poner en agenda el asunto de las libertades públicas en el campo de la informática.
¿Pero… cuál es el miedo? ¿Porqué tanta resistencia hacía el Software Libre?
En el caso particular de Nicaragua, la resistencia proviene mayoritariamente desde el propio gremio de informáticos.
En contraste, las personas no-informáticas les interesa poco o nada si el software es libre o privativo, o si la aplicación que están utilizando es gratuita o tiene un costo. De todas formas, en nuestro país, el software tiene un costo cercano o equivalente a cero. Nadie paga por licencias.
¿Cuál es el problema entonces que tienen los profesionales de la informática con el Software Libre, y en particular con GNU/Linux? ¿Cuáles son las razones que les impiden apropiarse de esta tecnología?
Razón económica
La situación económica afecta a todos los sectores productivos de nuestro país. Los profesionales de la informática no escapan a este fenómeno, y muchos de ellos están actualmente en el desempleo o en el sector informal (sub-empleados).
Es bastante común ver al informático, con su estuche de herramientas y su caja de CDs con software crackeado, ofreciendo los servicios de instalación de Windows pirata o Microsoft Office, por unos pocos pesos.
Para este informático, el Software Libre, representa una seria amenaza a su modus vivendi. El Software Libre se distribuye libremente, y muchas veces se instala sin costo alguno, ya sea por el dueño del equipo, o por terceros (en por ejemplo, festivales de instalación).
En pocas palabras, el Software Libre es su competencia.
Razón social
El aspecto social se manifiesta principalmente en el sector acádemico.
Todo profesional debe actualizarse constantemente, sin importar cuál sea su especialidad. Esto es válido también para los profesionales de la informática. El campo de las TIC es muy volátil. La tecnología de hoy no es la misma de la de hace cinco años, o dicho sea de paso, ni siquiera es la misma de hace doce meses atrás.
El problema radica en que algunos catedráticos de las universidades han quedado atrapados en los tiempos de Torquemada, y cuándo se quieren dar cuenta, ya hay alumnos que tienen conocimientos de los cuales ellos carecen.
Esto es particularmente cierto cuando nos referimos a las tecnologías libres.
El catedrático, al ver que se rompe el status quo, busca como descalificar y desacreditar esta tecnología que desconoce. Lo anterior también es aplicable a profesionales que laboran como soporte técnico en el sector público y privado.
Estas actitudes son producto del miedo a quedarse obsoletos.
Razón cultural
Por último, hay una barrera cultural.
Es muy difícil de entender para una persona que no está inmersa en el mundo del Software Libre, que hay toda una cultura, una filosofía y una ética -profesional y personal- que se manifiesta en las comunidades de Software Libre.
Hace un par de años escuché por primera vez el término “racismo digital”, y debo confesar que me resultó bastante gracioso. Sin embargo, con el pasar del tiempo me he dado cuenta que hay mucha gente que tiene un fuerte rechazo a todo lo relacionado con el Software Libre.
Y esto es fundamentalmente por el miedo a lo desconocido.
Siendo objetivo, esta última barrera -la barrera cultural- es un problema compartido.
Los usuarios que migran del mundo privativo a sistemas libres esperan que todo sea igual que antes. Están acostumbrados a que se les resuelvan los problemas y que se los resuelvan en el momento.
Por otro lado, en las comunidades libres, promovemos y alentamos a que el propio usuario busque la solución a sus problemas (no regalar pescado, sino enseñar a pescar). Y es aquí a veces donde se nos sale lo radical, mandando a la gente a RTFM, cuando nos agotan la paciencia.
¿Cuál debería entonces ser nuestra respuesta a estos tres problemas? ¿Qué estamos haciendo bien (o mal) para corregir esta situación?
